Así como el lagarto de la botella me siento, deslumbrado por la libertad que me ofrece un nuevo comienzo, abro mis ojos a la nueva mañana luego de haber sufrido por el día opacado, causado por el velo invisible de la mentira. El viento del amanecer roza mi rostro con tal suavidad, como una ninfa divina enviada desde el cielo tocaría a mi persona, extasiado miro el sol que abre una nueva ventana dentro de mi corazón que se expande como una burbuja errante que surge nadando desde el fondo del mar.
Subo y subo por plantas interminables aunque el camino nunca fue hecho para mi...















































